Poota… extraño esos momentos decadentes, donde el alcohol y otras cosas eran los causantes de todos nuestros estragos mentales y físicos, para llegar a un estado deprimente, comiendo no-se-qué-madres-asquerosas a falta de dinero, tirados como vagabundos revolcados en vómitos ajenos, en un departamento sin orden ni limpieza, o en medio de un terreno sin nada, y que al siguiente día nos demos cuenta de que alguien no está, se perdió de repente, y después de buscarlo hasta en el bote de basura aparece lleno de sangre, producto de un “borrachazo”… Sí, nos gusta la mala vida. Sólo que ya no es tan frecuente como antes, y dudo tener otra peda así muy pronto.
17
Feb
08

La decadencia va y viene. Regresa a ti en el momento en que estúpidamente decides renunciar a ella. Y entonces cedes, y vuelves a estar en el tren de los excesos. Hasta que llegas al punto en que no puedes más (siempre se puede más). Entonces decides dejarla…
Mmm… el problema es que no decidí dejarla, sólo terminó, de manera espontánea.