Los últimos días (o son ya meses?) me he sentido muy cansado, no sé si es por una simple adecuación al horario de la escuela o avitaminosis. A cada rato tengo muchas ganas de dormir y cualquier trabajo me causa flojera y estrés.
Ya he flojeado bastante. Me imagino que si sigo durmiendo va a dar lo mismo. Mañana voy a aplicar la del termo con café.
Otro mal. No sé porqué a cada final de semestre siento una especie de mareo… bueno, no es propiamente un mareo, es algo difícil de explicar… un cosquilleo “en el cerebro” que de repente perturba y me pone nervioso. Lo más extraño es que ahora sucede al inicio de semestre.
Tengo mucho trabajo por hacer. Apenas comienza la segunda semana y ya estoy saturado, ya ni porque es el último semestre nos dejan de molestar con trabajitos inútiles. Estoy armando la presentación para el congreso y todavía estoy en la etapa de la negación, me queda muy poco tiempo. Para acabarla de fregar todavía me falta un buen pedazo del protocolo experimental y lo que me da más cosa: la tesis.
Gastos, gastos, gastos. Mis papás no me apoyaron (económicamente) para el congreso. Luego un montón de trámites administrativos y más pagos.
Este escenario tan bonito se llama último semestre.
…
¿Y qué hay de bueno? Mmmm… lo voy a pensar un rato.
Por ahora voy a tomar una infusión relajante
Próximamente: El futuro.
Ellos hablaron