Archivos para Septiembre 2008

15
Sep
08

Mérida

Algo tarde, pero esta es una reseña de la semana pasada. De una vez advierto que va a ser un post largo.

Salida.
Es sábado 6 de septiembre y no tengo ganas de salir. Tendido en la cama, ordenando cosas de aquí para allá. Lo que más odio de salir es hacer maletas. Depre. El viernes sí que fue intenso.
No había viajado en avión, tengo acrofobia, por eso no me gusta ir al Six Flags. En el momento me digo a mí mismo: imagina que es Google Earth, pero me doy cuenta que es muy bonito. Llegamos y Mérida me da la bienvenida con su clima cálido húmedo. Comenzamos bien.

Mérida, Mérida.
El domingo inicia con la inauguración del congreso, pero nos perdemos y no damos con el teatro Peón Contreras. Después nos damos cuenta que está atrás del hotel donde nos hospedamos.
Cero alcohol, a descansar.
Lunes… qué hice el lunes? ahhh!! perdí un día completo de mi vida. Nos dirigimos a Chichén en uno de esos camiones que van puebleando. Error. Llegamos tarde y la lluvia comienza a caer bien fuerte, no nos queda más que regresar a Mérida fingiendo que sólo fuimos por allá a comer el mejor poc chuc de Yucatán.
El martes nos vamos a Dzibilchaltún, la primera zona arqueológica que visito en mi vida (sí, ni he visitado Teotihuacán). El calor abraza con todo su esplendor y el bloqueador solar me molesta. Al regresar le hablo a Chango del Mal, nadamás que no sé cómo separarme del grupito de la escuela… simplemente les digo que voy a ver a unos amigos. David (mi compañero de cuarto) como que quiere ir a echar desmadre, pero no le doy entrada, (él no sabe qué pedo conmigo, sólo le hago entender que son unos amigos que conocí en un foro de por ahí).
Es muy grato tener gente cerca en un lugar desconocido. Saludo a Chango que llega con Panda, con quien no tuve oportunidad de hablar el día de la marcha. El plan es ir por unas bebidas y después a Progreso, a la playita. Me siento muy bien, el mar me hipnotiza, de por sí lo ha hecho siempre. La reunión es corta, ya que al siguiente día tengo que presentar mi trabajo.

La primera vez.
Es cuarto para las nueve, salen los nervios a flote. Piden mi memoria USB para pasar la presentación. Es un martirio esperar que pasen las ponencias de los demás. Tiemblo y llega mi turno. Me paro con seguridad, no empiezo con el típico “bueno”, muy bien, pero me doy cuenta que no logro coordinar bien el apuntador. Me cagan los apuntadores. La presentación termina bien, llega la sesión de preguntas. No hay preguntas, sólo críticas y observaciones. Trato de defender un punto que no tiene chiste defender. Al final de la sesión salgo agüitado, porque lo que me dijeron echa abajo el trabajo. El esposo de mi asesora me hace una sugerencia, que al recibir críticas de ese tipo las reciba con amabilidad y ligereza, con una sonrisa en la boca.
Salgo disparado del hotel sede, audífonos a los oídos. Sale Bad Movie Scene de The gathering, perfecto. Quiero caminar y pensar, estoy tembloroso, la mente inundada con ideas fatalistas, como casi siempre. Encuentro a gente de mi grupo, me quito rápidamente los audífonos y finjo una sonrisa, digo que voy al Oxxo. Compro unos cigarrillos. Es insoportable el calor, pero aún así me pongo a fumar. Doy una caminata corta por paseo Montejo mientras el otro me dice: “A ver cabrón, es tu primera vez y con presentación oral, eso no lo hace cualquiera. Además, a eso vas, a que destruyan tu trabajo, a que le pongan atención.” En pocas palabras, no estuvo tan mal.
En un rato salgo con Chango, Panda y una de sus comadres: Javier (ya después, muy después, me entero que es por el cumpleaños de Panda). Vamos al karaoke (o_O) para el precopeo y a cantar canciones muy de esas… omitiré los detalles, jejeje. Después nos dirigimos al antro gae. Es la primera vez que entro a un lugar de esos, nada mal: chow de vestidas, caracterización de Mónica Naranjo, falos, bebidas dulces, cuarto oscuro (vacío!!), una buena plática y abrazos (gracias Panda!).
Al siguiente día todo crudote, sin ganas de levantarme. Ya es muy tarde, la señora que limpia los cuartos me ve en calzones. Me dirijo al hotel sede para recoger unas cosas, pero el camión me deja muchas cuadras antes y tengo que caminar. Terror: dolor de cabeza, náuseas y el calor que sofoca.
Encuentro a mi asesora que me propone ir a Uxmal. Acepto a pesar de la cruda. En el lugar, mi acrofobia se manifiesta al subir una pirámide, ya no puedo bajar, siento que el vacío me jala. David baja tranquilamente mientras se ríe de mí, aferrado de los escalones y con una cara de terror. Al regresar, nos vamos a la fiesta de clausura del congreso, en la que me aburro como en una boda guapachosa.

Adiós.
Viernes, el último día, la preparación para el regreso. Comida de despedida con Chango y Panda. Fotos del encuentro… puede que no sea muy expresivo, pero en ese momento pienso que los voy a extrañar un chingo. El día pasa rápido.
Ya en el avión, se me hace un nudo en la garganta mientras nos alejamos de la ciudad adornado con la voz de Lisa Gerrard.

Regreso a la realidad.
Llegamos al aeropuerto de Toluca, le hablo a Lalo para ver si la fiesta sigue en pie y para pedir instrucciones para llegar. Estoy en un punto donde tengo que decidir si irme a mi casa o a la fiesta de Anahí… ya es algo tarde, pero había prometido ir. Me dirijo hacia la Raza, tomo el camión que me indicaron y según yo, me bajo donde me dijeron. Gran error, soy malísimo siguiendo itinerarios. No hay nada, sólo la autopista, un puente y puros carros. Nada de nada. Ni gente ni nada. Después de hablar un largo rato por el celular según van por mí. Tengo frío, tengo miedo, estoy perdido y no dan conmigo.
Catarsis.
De manera casi instantánea regresa todo, en mi mente ronda una serie de ideas fatalistas. Cruzo otro puente al que le faltan unos barandales y entro en crisis. Acrofobia y frustración. Me pongo a llorar en medio del puente peatonal. El bienestar fue momentáneo, pero ahora que regreso todo vuelve al mismo escenario. No quiero bajar, me da miedo el vacío. No quiero seguir caminando, tengo miedo de qué pueda encontrar más por allá.
Después de un largo rato llegan los compas, medio pedos. Yo sólo cubro mi cara y los saludo. Que cómo me fue, que si no me cagaron… yo solo recargo mi cara en la puerta del carro. Llegamos a la casa, Victor está bien pedo y dormido, que dejó dicho que lo fuera a ver cuando llegara aunque sea dormido. Nudo en la garganta, tenía muchas ganas de abrazarlo. Anahí me ofrece algo de comer. Estamos solos en el cuarto. Saco todo, le cuento que antes de irme ya estaba mal, me cuenta el caso de su papá y apoya mi idea de ir a terapia. Al final voy a saludar a los demás, contar una que otra cosilla, un vasito de vodka y a la cama.
Me doy cuenta que cada vez escribo peor.

Estos eventos parecen salidos de una versión chafa de un libro de Houellebecq: cuando la luz quiere asomarse, la desgracia llega de forma devastadora.

Es tiempo.

06
Sep
08

Recapitulación

Ayer fue uno de esos días intensos.
Por fin llegó el día de la foto de generación. Yo pensaba que iba a ser algo muy chafa. Pero estaba todo agüitado. Parece como si los últimos cuatro años hubieran pasado frente a mí.
Recordaba el primer semestre, cuando me reía con Victor de los que iban a salir en ese año con sus togas.
Nudo en la garganta. No dormí bien por preparar el discurso del congreso, voy a salir con ojeras. Además ya tengo los ojos llorosos, de por sí estas semanas he estado bastante mal, considerando seriamente ir a terapia porque quiero llorar por cualquier cosa insignificante.
Nos acomodan por estaturas, yo soy el más pequeño de los hombres. La disposición de los elementos me favorece, ponen a Victor junto a mí. Pero llega el elemento sorpresa, su ex. Se mueven todos. A ella la ponen en medio de nosotros. Maldita sea, quiero llorar.
“Quiero que salgan felices, disfruten su foto”. Esbozo una especie de sonrisa, pero me veo patético. Toman una serie de fotos. Termina la sesión.
Empieza a llover. Fantástico, eso agrava la situación. Victor me dice porqué no se quería sacar la foto. Se pone a llorar conmigo.
Recuerdo cuando pasé en un carro con las comadres frente al Walmart, por donde estaba el depa de la nueva Sta. María. Recuerdo el olor a tonayán y a vómitos, la bolsa de basura, oxxo, ska, lucha, mochila rosa, aborigen, the gathering, Swokowski, Chang, ajedrez, maqueta de orbitales, uno, fondo de música en blanco y negro, Rubí, vodka con azúcar, monitos caros a celular, calendario, conejo de papel, época dorada. Maldita sea. El jueves se puso solo el Fall, I will follow de Lacrimas Profundere, no sabía que estaba en mi reproductor. Nostalgia. Mal, muy mal.
Estoy en el micro. Sale el Duality de Lisa Gerrard y Pieter Bourke, cuando llega Sacrifice me pongo mal. Hay gente pero no importa. Lágrimas. Lo bueno que me bajo en cuatro calles. No hay nadie, la casa es un desmadre desde que internaron a mi abuelo. Habla mi hermano por teléfono y me preocupa. Rompo en llanto.

Mañana me voy a Mérida. A ver si el clima cálido me cae bien.