Pequeño sinvergüenza.

Pues aquí estoy, aprovechando esa nueva capacidad que defino como “cinismo”.

Les confesaré un secreto, criaturas inmateriales de este blog. Ahora que tengo un poco más de amor propio, puedo darme el lujo de mostrar mis aberraciones físicas y conductuales (aunque si asumimos que la conducta es una manifestación de cómo estamos conformados físicamente, eso es una redundancia).
Bueno, a lo que iba. ¿Les preocupa su futuro? ¿Tienen un seguro de vida? ¿Tienen ahorros para sobrevivir con comodidad la vejez?
Vamos más atrás. ¿Piensan quedarse en el mismo puesto laboral conforme pasen los años? ¿Piensan darse a conocer en el mundo entero por alguna hazaña excepcional?
¿A qué va toda la palabrería? Mi preocupación por el futuro me agobia. Esa es la gran confesión.

En años anteriores me había definido como un nihilista, *inserte grabación de risas* y, sin saber mucho acerca de ello, adopté un papel patético de mártir… pobre muchachito estúpido. Conforme pasaron los años, he tratado de evadir esa etiqueta sólo por no parecer un estúpido… pero finalmente, creo que es así. El futuro, en forma de lo que quiero y lo que debo hacer, no existe… aunque eso ya no es de importancia para lo que quiero destripar aquí, sino ¿cómo fundar el siguiente paso hacia la vida si no tengo bases para hacerlo?
Me seguiré dando a entender. El futuro… ah, eso a lo que todavía rehuyo. “Mi vida no tiene sentido, mi existencia no tiene sentido”, una frase que no debe leerse en tono dramático, ni de forma fatal. Es un hecho que nadie va a cambiar. Les pido que respeten esa forma de ver las cosas al no tratarme de convencer con palabrería y media. El futuro… ah, sí, el futuro. Sigo rehuyendo a él. Tengo miedo. Y puedo ser un sinvergüenza para manifestarlo (gracias, autoestima).
Sigo explicando. Antes era pasivo (no hablo sexualmente): al ser la nada la última posibilidad, no tenía mucho sentido hacer lo que debo hacer, o lo que tengo que hacer o el simple hecho de hacer. Mi respuesta conductual era el sueño, pues ¿qué otro método más cercano tenemos para no-existir mas que el abrazo asfixiante del sopor? Algunos me podrán decir que las drogas son otra salida… aunque yo las veo como un complemento de la existencia. El suicidio era una posibilidad bastante lejana (y además, siendo sincero, estoy bastante prejuiciado para no cometerlo).
Seguiré siendo un sinvergüenza. Al no tener la posibilidad del suicidio, y el dormir eternamente está visto como suicidio, ¿qué otra posibilidad tengo? Adoptar una postura activa. No hay futuro, no hay finalidad, pero el paso por la vida puede ser sustancial. La vida puede estar llena de momentos sublimes… ¿Recuerdan aquella vez, en la que este pequeño organismo multicelular, haciendo uso de las señales de sus múltiples receptores sensoriales llegó a la conclusión de que DEBÍA seguir vivo? Una canción minimalista, el pasto debajo de su informe cuerpo, color azúl y blanco en el cielo, el viento que acaricia sus cabellos, un pequeño insecto que perturba su campo visual… cada evento que complementa cada silencio y que son transducidas a pequeñas punzadas de dolor en la garganta. Eso, eso es lo sublime.

Odio las frases categóricas. Pero hay una que reza “el que no arriesga, no gana” y que chingadamadre, ¡cómo me pega ahora! Aunque debo completarla como “el que no arriesga, no gana… ni pierde”.

¿A qué va todo esto? Es algo difícil, pero he llegado a la conclusión de que no debo quedarme dormido. Seguiré siendo un sinvergüenza, seguirán las confesiones. No he hecho nada para el siguiente paso en mi formación: NADA. Trámites, cerrar el ciclo anterior, buscar una línea interesante de trabajo, un empleo… NADA.

Necesito ser más cínico y sinvergüenza. A este muchachito le hace falta vivir el fracaso. Mi miedo es al fracaso. Respuesta simple y contundente.

Ahora ya sabes lo que tienes qué hacer.

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2 respuestas a Pequeño sinvergüenza.

  1. wolfius dijo:

    Yo pienso que si pierdes, pierdes la oportunidad de saber que se siente intentarlo y fallar, o intentarlo y ver que no era tan difícil. Sé lo que se siente tener miedo, pero también es horrible estar tanto tiempo en la zona cómoda que termina volviéndose bien pinche incómoda, para al final darte cuenta de que aquello a lo que le tenías miedo, no tiene ninguna ciencia. ¿Y si fracasas? Apoco crees tu que no serías capaz de empezar, poniéndolo dramáticamente, desde cero?

    • rroto dijo:

      Eso trataba de reflexionar al final del post, Lobito. Mi miedo es irracional desde que su fuente es algo que no conozco. No quiero decir que siempre he sido exitoso, pero todo ha salido bien casi por inercia.
      ¿Empezar desde cero? Creo que diste en el clavo. Mi crisis viene desde mi decisión de no continuar en mi escuela (mi zona de confort), para buscar un lugar más acorde a mis capacidades. Siento que eso es un gran paso. Y puedo ser más drástico, como aplicar para un puesto en la industria. Lo que pase con mis solicitudes ya es ganancia en forma de aprendizaje.
      Gracias por pasar por estos lares, abrazos.

Anda, destrózame!

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